En la espera de una libertad
el amor tocó a mi puerta
iluminando el alma de verdad
cuando una vena permanecía abierta.
Apareció sin buscarlo con glamour
de miradas y sonrisas espirituales
cuando nadie se entrena en el candor
de ternuras y pequeños rituales.
Llegó a la puerta con flores
de tímidas y azules miradas
olvidando conmigo los dolores
borrando ahora la vida agitada.
La antigua ruda violencia
se hizo luz entre balcones
de una linda nueva inocencia
que amarra ahora corazones.
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