Cuando el jardín adornado de bellas flores
ha inundado mi existencia con grandes aromas
no temas muerte visitarme y avisarme con dolores
que te acercas poco a poco y me quemas.
Nunca apagarás la risa y el encanto ya sembrado
ni los días de lluvia fresca sobre el rostro
nunca borrarás de mi alma el corazón amado
sin embargo veo tu grandeza y ante tí, me postro.
Ven lentamente al despertar el día
acércate de prisa en la dura jornada
entra a mi aposento con una dulce melodía
entona en la noche la canción amada.
Diles a los que amo, que no temía
una sorpresiva visita de quien ya cantaba
una victoria simple, sobre esta fatiga mía
la alegría y satisfacción de quien ya esperaba.
Dale mis recuerdos a quien tanto amo
que crezca con pasión encantadora
que cruce el mundo que juntos construimos
que busque en el silencio, nuestra tambora
y entone los ritmos más alegres de la vida.
La muerte es también un acontecimiento, que cuando se ama y se ha vivido con pasión, puede sobrevenir...y se espera también, no como vencidos sino como triunfadores.
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