No me preguntes por qué una herida
lastima ahora la calma construida
no cuestiones éste pecho oprimido
cuando no comprendes el amor prometido.
No me digas que no has herido
al corazón que brinda siempre un claro amor
no destruyas tus palabras bellas
tráelas de nuevo como brillantes estrellas.
No ocultes nunca tu agradable ternura
quiero una y otra vez tus brazos
no enfríes tu pecho y tus razones
son para mi alma siempre un lazo.
Quién comprenderá las heridas
no quiero ahogarme más en la incomprensión
palabras van y vienen sin cálida emoción
cruzando sin cesar mi corazón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario