Flores blancas para ahogar
en el río dulce del olvido
de una aparente pureza de amar
que no fué más que un latido.
Flores blancas para endulzar
un sentimiento faltante
de un rostro que sabe engañar
hasta a el más fino amante.
Flores blancas para celebrar
los aires de una justa partida
del alma enternecida al cantar
para borrar una suave herida.
Flores blancas para alejar
una clara pesadilla
de ojos de miel para pagar
con una estocada en la barbilla.
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