Soy heredero de un tesoro
de un bello poema escrito
por la linda dama sin sombrero
en lenguaje no político.
Soy el testigo de sus versos
de dulces labios colorados
entre bellas palabras sin peso
mis carnudos labios le han atado.
Soy el ébano de su piel
entre blancuras deslumbrantes
cuando canta Francis Cabrel
la locura de los amantes.
Soy el vuelo tierno y prisionero
de la discreta cita enterneciente
cuando cura el enfermero
el corazón amado del paciente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario