Se durmió Tity entre amores
rodeada de vivientes flores y corazones
a la voz de un salmo acompañante
que recita el camino al horizonte.
Soltó la mano fatigada
por los años recorridos
y olvidó la sonrisa ya marcada
que ahora en su rostro parecía una herida.
Se entregó en una paz admirable
entre hijos y amigos de camino
donde siempre vio crecer entrañable
a los hijos donados por destino.
Callada y discretamente como siempre
se inclinó a la voz del Pastor
que conduce las ovejas a la fuente
y anuncia con trompeta un ruiseñor.
Abandonó el cuarto del encuentro
de hijos, amigos, miradas del amor
que en silencio de madre acompañó
y con discreción al cielo partió.
Jesús Hernando Camacho Mosquera.