Yo haré fusiles de chocolate
construiré guerras de besos
donde el triunfo será el amor
levantaré muros de abrazos
donde la explosión sea un tambor
gritaré palabras dulces
mientras un ejército derrumba el odio.
Pasaremos al país enemigo
para conquistarlo amigo
condenaré egoistas a vivir su humanidad
liberaré pasiones de clara libertad
arrancando temores del corazón
sembrando alas de una gran pasión.
De dónde vienen las esperanzas netas
del amor de un día
cómo corre el viento de un combate
cuando sólo se derraman fresas
cómo se desvanecen glorias de un atardecer.
Yo haré mares de silencios
para escuchar la raíz profunda de una armonía
que hace hombres dulces y verdaderos
construiré mares de escucha
para hacer mujeres en rosas.
La única guerra posible, para la humanidad, debe ser el darnos dulzura y nada más. Solo ternura entre los humanos. La violencia renace la fealdad del corazón del hombre.
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