Sus pétalos enrojecidos
parecen bellos dolientes
de momentos adoloridos
y sufrimientos constantes.
Su belleza en el piso
como llamando a gritos
el amor que no quiso
y la anclada espina que derrito.
Ahora su belleza marchita
rodeada de colorido verde agita
las hojas primaverales
y sensaciones endulzantes.
Ya eres sólo recuerdos
en la ventana vacilante
donde colgabas presuntuosa
cargando amoroso talante.
Ahora te rompen las aves
tu belleza marchita
cuando la tarde resucita
y vuelves a levantarte
Jesús Hernando Camacho Mosquera (10:50 a.m.)