Barbas, guitarra y lápiz en mano
recorro las calles buscando amantes
para cantarles un poema de mis manos
que entono siempre con ritmo alarmante.
Sentados en las gradas de Monmartre
de espaldas al sagrado cielo
te encuentro a ti suplicando vida
o llorando a mares una fuerte despedida.
Una sonrisa en mis labios espanta y conquista
con palabras bellas que vienen a la vista
de sentimientos de hombres y mujeres
que siempre sueñan otro mar y otra vista.
He compuesto tu poema
lo escribo a prisa empapando mi camisa
mientras mis ojos suplican con mi mirada
una moneda que pague mi candor.
Adiós poeta de templos y rincones
que hieres a Cupido en el alma
que recorres éstas calles ruidosas
anhelando aquello que no tiene calma.
Detente en el paisaje humano y silencioso
de rostros que alumbran éste viaje
canta jubiloso con refranes
al amor que es siempre un caminante
canta al amor poeta errante.
Uyyy padre que bello este poema...te veo buscando escenarios en cada rincón para escribir.
ResponderEliminar