Contigo se fue atado mi sentimiento
mi alma que vuela buscándote
y sólo encuentra un lamento
o lágrimas detrás de una puerta, añorándote.
Se fueron atadas a ti mis risas
de la tarde otoñada
con miles de colores y suaves brisas
de mi alma aún estrellada.
También se ataron a tu cuerpo
los miles de rosas primaveras
que abrazaron un tormento
y abandonaron lágrimas en la ladera.
Recorrieron los soles de verano
el brillo de tus ojos cansados
entregando tu alma en mis manos
mientras mis recuerdos siguen atados.
Volverá la luz de un bello invierno
en el rincón frío de mi espacio
donde tu alma sospechosa en camino
recorra el sendero de regreso.
Jesús Hernando Camacho Mosquera.