Entre voces la vida se hundía
a gritos precisos la llamada
de un hombre que pedía
seguir con vida para proteger la vida.
Los segundos entre sueños
recorrían el cerebro de pesadillas
cuando los mismos dueños
perdían poco a poco las parrillas.
Sin embargo ni el agua era fiel aliada
sino enemiga cruel e insensata
de corrientes que amargaban
la dulzura bella de la tormenta.
Ahora romper ventanas y puertas
la razón agitada buscaba
salvar las vidas sin apuestas
y seguir con vida en la retirada.
No es más cruel la vida
sino bello también el agro
cuando ninguna escalonada
es tan grande como el milagro.
Jesús Hernando Camacho Mosquera.( A mi pequeña gran heroína de la vida)