Un tejido en el paisaje has dejado
junto al vaivén de tus tardes silenciosas
un vacío en el alma has construido
entre los hombres y mujeres ya heridos.
Una austera habitación ya desnuda
del verdor, de los encantos de otros días
y abres a los ojos del transeúnte
tu última verdad y tu desnudez ofrecida.
Las aguas y las sombras se despiertan
mientras el viento a su manera toca el alma
mientras juntos con los pasos ya amados
construimos en silencio ésta calma.
Tu silueta entrelazada en nuestra tarde
comienza una danza a inspirarme
buscando en el calor de tus abrazos
una amable caricia que entusiasme.
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