lunes, 21 de mayo de 2012

TREN DE DESPEDIDA

Un tiempo que pasa de prisa
para abordar un tren de inminente partida
que a los amorosos les quita la risa
mientras el alma sufre dividida.

Unas lágrimas que vienen con enojo
de un dolor amargo y vacilante
mientras un rostro bello y en sonrojo
detesta los pasos del caminante.

Una estación ya solitaria
es testigo mudo de éste adiós
en tanto que la máquina estacionaria
arremete para que ya no seamos dos.

Un llanto triste y agobiante
nos hace vacilar sin medida
dando al corazón ya vigilante
una nueva fuerza dividida.

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