En la magia de tus brazos
el alma reposa sin cesar
en la ternura de tus besos
el corazón ya no desea parar.
En lo oculto del silencio
las cosas más dulces nos confunden
en una distancia en precipicio
que los periódicos ya no venden.
En las escapadas de la multitud
las miradas se hacen precisas
aunque el vientre no tenga quietud
me tranquilizan dulcemente tus caricias.
En la oscura noche
los besos se hacen más dulces
mientras no perturbe un coche
con un curioso de conduce.
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