La soñé y como un milagro
aparece entre mares y ríos
la dulzura empapando el agro
del cultivo del amor y este frío.
La deseé espiritual con dulzura
con labios de color rosa
y marcada con la negrura
de preguntas tiernas y presurosa.
La encontré al lado del camino
anhelando el amor ya olvidado
y como si el Dios trazara el destino
logró con su dulzura tenerme atado.
Se mezclaron los colores en la noche
una hermosa simbiosis de sensaciones
cuando el vino y las miradas son derroche
y agitan con el viento las pasiones.
Me elevó a lo más alto del sendero
entonando danzas y canciones
me invitó a lo más largo del paisaje
arrancando dulcemente emociones.
La soñé, soñada sin razones
y el amor la puso junto a mi puerta.
Jesús Hernando Camacho Mosquera.
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