El camino es plano en el atardecer
mientras el paisaje roba tus miradas
deseando pronto un amanecer
para tomar de nuevo la retirada.
Cuántos instantes recorridos
anclada en pensamientos maternales
donde el corazón parece herido
y aún no brotan las flores otoñales.
Tus ojos en paisaje olvidan
la fatiga del camino a emprender
mientras las nubes coquetean
con almas que no quieren perder.
Ya vuelve tu timón a dirigir
la vela y el viento del mañana
donde las horas no te hagan sufrir
y la esperanza se asome a tu ventana.
Cuánto envidio el paisaje en tus ojos
cuando brillan de alegría en el encuentro
cuánto anhelo borrar todo enojo
y que el alma borre este tormento.
Jesús Hernando Camacho Mosquera.
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