Entre la aurora y la dulce oscuridad
también fría y tenebrosa
se esconde tras las ramas
una bella felicidad camuflada.
Quién cobija las tristezas de antaño
cuando se mezclan discretamente
entre la fatiga y una tarea
que duerme en el recuerdo de una historia.
Quién enternece el rostro adolorido
sin respuestas al encanto de la jornada
cuando sin respirar el día
trae a ratos una herida ya marcada.
Quién endulza las horas ya teñidas
de dolor y angustia ya aplaudidas
quién cobija la pena tan solemne
cuando el tambor ha sonado en el mar embravecido...
Quién alumbra el oscuro camino
para marchar cercanos al corazón herido
quién traza las sendas de la victoria
para que las almas hagan historia.
Jesús Hernando Camacho Mosquera.
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