Como madre que vuela en los rincones
protegiendo siempre sus pichones
enlaza entre el cielo y la tierra
las luces que detienen la guerra.
Que no se dispare jamás contra la vida
que no levanten las armas en el monte
que el riachuelo sea de ilusiones
y que los valles sean bellos horizontes.
Como ave que acompaña los polluelos
y con sabiduría poco a poco señala
el camino indicado para iniciar el vuelo
y el peligro que entraña la montaña.
Como ave de rapiña presurosa
se convierte la madre ante el peligro
y conserva la calma majestuosa
en cuanto pueda salvar del enemigo.
Como ave a la caza matutina
la vida se levanta entre los valles
y mi vida maternal ya no opina
ni se cruza agitada entre los mares.
Jesús Hernando Camacho Mosquera. (10:13 p.m.)
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