Entre el deseo de un cielo
que no es más que firmamento
se oscurece un poco el anhelo
de lo económico que se hace tormento.
Entre el deseo de volar
de recorrer París, Roma y Catar
los sueños no tienen monedas
ni billetes al azar.
Entre lo imposible del vuelo
las medidas matemáticas humanas
y un niño soñador del suelo
que se transformará mañana.
De brillantes sueños
corrientes grandes de aire
soñar ya no tiene dueños
ni seguros de viaje ni peaje.
Lo soñado, soñado no permanece
lo soñado, un día tendrá alcance.
Jesús Hernando Camacho Mosuqera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario