Tus rasgos de una tierra cercana
iluminan la nitidez de duras historias
que para el nativo ahora es lejana
y no dejan más que rastros de memoria.
Tus ojos que hablan de dulzura
y tus cálidas perlas brillantes
llevan corazones y aventuras
de curiosidades que conquistan instantes.
Enseñas tu humanidad, tu hermosura
al elixir de coros intelectuales
de bellas lecciones aprendidas con cordura
rodeada de flores como manantiales.
Quién sujeta el vuelo libre de palomas
cuando es tan justo y bello el vuelo
de horizontes, caminos y senderos
que amargarían la existencia como el duelo.
Alegra la memoria de la vida
que arranca bellos momentos luminosos
en tanto tu ausencia ya es herida
y los días de rutina fastidiosos.
Jesús Hernando Camacho Mosquera.
A la memoria de bellos momentos, de bellos instantes, de conceptos de vida y de futuros brillantes. Sobretodo de gente pensante.
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