Dos preguntas enternecen la noche
junto a la exquisitez del vino
del amor en vinos que no es derroche
donde los besos arrebataron el destino.
Dos colores envueltos en dulzura
uno blanco y otro rosa fríos
zigzagueaban en el alma una aventura
de corazones hambrientos comprometidos.
Qué sabor dulce envuelven los labios
cuando el placer roba tu vientre
y se callan los pensamientos sabios
porque el amor asemeja la muerte.
Dos respuestas alegres en vilo
sobre la espera augusta de éstos vinos
que esperaron atentos unos corazones
para saborear el néctar de otros amores.
Dos abrazos ligeros y enternecidos
acariciaban la noche con pasajeros
mientras la ciudad callaba emociones
y lo pesado del amor ahora es ligero.
Dos botellas de colores esperaban
y dos almas de colores ya se amaban.
Jesús Hernando Camacho Mosquera.
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