te despiertas aun dormida
con gran ternura me abrigas
para evitar del frío su herida.
Entre oscuridades y sombras
el amor de tu corazón materno
con bella sensación me asombra
haciéndome para ti eterno.
Tu bella memoria se esfuerza
para recordar en detalle
una risa que se aprecia
y un cariño que no se calle.
Tu rigidez nocturna
me hace admirar discreto
el amor de una tierna luna
que no tiene para mi secreto.
El aspecto maternal de las mujeres, es siempre un deleite en el corazón de la humanidad.
ResponderEliminar