en la linda París nocturna
entre luces que fascinan en el tiempo
no anhelando una jornada diurna.
Vuela la imaginación entre balcones
de voces indistinguibles a lo lejos
que enseñan discursos de corazones
que solo marcan la humedad en los espejos.
Vuela el deseo de mi noche
que aprecia cada espacio de tu mente
ganando un segundo sin derroche
ahora que ya, tú no estás presente.
Vuela el silencio amoroso
entre calles de un misterio impresionante
cuando el afecto parece peligroso
del desamor que produce un amante.
La quietud de un domingo en la tarde silencioso, hace que las calles de la gran ciudad, convierta todo, en un espectáculo para ver, para seguir y capturar, como una hoja danzante en el viento.
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