Llueve en tu seno, ciudad real de antaño
muchos transeúntes que con paraguas van y vienen
desafiando alegremente tus rincones
planeando en el afecto de emociones
que endulzan cada trozo de tu tierra.
Tus palacios se elevan majestuosos
con un discreto color de presunción medieval
con senderos largos pero estrechos
que obligan a todo ser humano a ser formal.
Descubriendo el centro de tu alma
riegas con tus lágrimas la ciudad
con un bello caudal de aguas más tranquilas
que cada peatón quisiera disfrutar.
Eres lugar de paso, de éste vaiven de mis fatigas
eres el corazón, de circunstancias y de un acaso
que junto a ti vino sin pensarlo a reposar
eres el lugar de la razón y del pensar
eres el lugar de delicioso manjar.
Eres tu, mi Blois , mi segundo reposo.
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