Dos hombres, dos lenguajes aprendidos
dos jornadas de trabajos compartidos
una nueva luz a mi mente llega
para hablar el idioma de las cosas bellas.
Sé que en la memoria y en el corazón herido
tu presencia queda en las amadas horas
sé que en la historia de seres divertidos
veré siempre tu rostro de esperanza amable.
Vives muy dentro de mi, amigo del alma
tienes el corage, que en la enfermedad no abandonaste
tienes ésa sonrisa que me da la calma
vives una linda primavera entre la lluvia refrescante.
Una tristeza abraza los muros de ésta casa
unas lágrimas de conmoción bajan por mi rostro
unas horas sin razón piden fuerza al tiempo que pasa
que permanezca por siempre el interés en éste pozo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario