A ti que vendes en el escenario
tus sueños y frustraciones
como un hielo en el osario
negando todas las emociones.
Te arrastras hasta el mejor postor
que muestre a tus ojos diamantes
mientras te muestras con candor
pero de circunstanciales amantes.
Niegas toda ternura
mientras te envuelves por doquier
en toda pasajera aventura
mientras el oro puedas oler.
Volverás sin fortuna
porque no tienes altura
ni para los deleites ancestrales
ni tocarás tampoco la luna.
A ti perversidad matutina
nunca olvidarás sin cesar
que te agotará la rutina
porque perversidad sólo sabes arrastrar.
Jesús Hernando Camacho Mosquera. (10:10 p.m.)
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