Se desliza la belleza
entre las manos saturadas
de aquél que no tiene prisa
sino el alma bien anclada.
No me cansa tu fulgor
ni el dolor de amarte tanto
ni la luna ni el ruiseñor
que hacen del corazón un espanto.
Cada uno es ilusión
de todo aquello tan soñado
a ratos solo emoción
o instantes destrozados.
Pasa el viento que arrastra
vaivénes del amor empedernido
de historias que no les basta
tener el corazón herido.
Suele pasar entre rincones
que olvidan el mar azul
o el vuelo ágil de halcones
y se arrastran en cruz.
Viene el tesoro de amarte
de sentires siempre alegres
quiero llegar hasta Marte
aunque no tenga tiquete de regreso.
Paradójicamente AMAR ES SUFRIR, Pasa el viento que arrastra
ResponderEliminarvaivénes del amor empedernido de historias que no les basta
tener el corazón herido. Pero lo mejor es que se crece al sufrir...se aprende.
Un gran abrazo mi maravilloso poeta.
Es verdad, el dolor moldea, educa corazones e historias. Como la frase que repito a mis alumnos y aprendices de Lamartine : " El hombre es un aprendiz, el dolor es su maestro y nadie se conoce, hasta que sufre". El dolor es un momento de verdad de la existencia del ser humano. Abrazos y gracias por el comentario.
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