Lo puse en tus manos
llenando de ternura los ratos
lo engendré para ti Señor
me lo arrebatan con dolor.
Lo condujiste al altar
con su sonrisa y su tímida mirada
con su dulzura y humilde caminar
con sus ojos vivos en la llegada.
Nadie arrancará el amor
que un día llevamos al altar
ni siquiera el atroz dolor
del que quiere la vida arrebatar.
Ninguno cruzará la mirada
para olvidar ésta ofrenda
que no puede la canallada
borrar la vida amada.
Un combatiente valiente
que no paró su lucha
y también el duro delincuente
fue marcado con astucia.
Una juventud en flor
sacerdotal ofrenda Señor
de dos corazones en dolor
y una misma ciudad en clamor.
Dedicado a los dos sacerdotes, de la Diócesis de Cartago, vilmente asesinados en Roldanillo, el viernes 27 de septiembre del 2013.
ResponderEliminar