De rodillas frente al mundo
pero con cabeza erguida
desafío continuamente lo profundo
demostrando enseñanzas de vida.
No son impedimentos el dolor
tampoco la cobardía
me mueve el intenso amor
llenándome de valentía.
Recorro mis rincones
leyendo el silencio casero
divirtiéndome con canciones
y con aves del alero.
Cuán rico es el silencio
donde aprendo a escuchar
el alma y el corazón despacio
para poder mi vida cantar.
Ahora son tesoros los miembros sanos
que a ratos circunstancias frías
nos confunden con engaños
ahora es más hermosa la vida...la vida en lozanía.
Jesús Hernando Camacho Mosquera (10:38 a.m.)
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