Con sus ojos en miel
y sonrisa inocente
se levanta un horizonte fiel
de responsabilidad constante.
Cuando imitando a José
el carpintero labora
mientras espera a María
que amando elabora.
Y una dulce doncella
que obedece sin reparos
brilla como una estrella
dejando atrás los estragos.
Un sueño que cruza fronteras
armonioso ilumina el sendero
mientras se levantan las banderas
y un título enorme: "Yo quiero".
Así son los sueños
de juventudes triunfantes
que ahora no tienen dueños
ni libertades agobiantes.
Jesús Hernando Camacho Mosquera (para mi admirada Luisa)
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