Mi curiosidad te esperaba
entre besos casuales de un atisbo
cuando el corazón contemplaba
palabras para entender el abismo.
Tomaste entre tus manos
la curiosidad de un poema
y se desvaneció lenta como el ramo
sumergiendo mi espíritu en una pena.
Cuántas preguntas elabora el alma
mientras la belleza silenciosa alcanza
la altura enorme de una palma
y el revoltijo de sentimientos avanza.
Un café abre ésta puerta
entre miradas que reprochan
no haberte conocido en planta
para no ser de los hombres que rechazan.
Un elixir entre tus manos
y un oscuro dulce entre tus labios
corren lentamente en una tarde en ramos
gotas que apresuran éste encanto.
Corre la lluvia mientras tanto
y contemplo tu dulzura entre el llanto.
Jesús Hernando Camacho Mosquera.
El deseo de conocer el otro, que es agradable para el alma, pero permanece en su lindo silencio como un misterio.
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