Decidí recorrer el sendero
más bello y tierno del amor
sentí la grandeza de lo verdadero
y alejé de mi vida el temor.
Opté por amar lo más grande
que endulza la vida en cada instante
abrazando aquello que arde
y manifiesta el color del almirante.
Navegué por senderos y aventuras
de mares y olas desbordantes
entre corazones y copas con ventura
arrastrando el dolor colindante.
Decidí amarme y no esperar
en el camino de incertezas
abracé el amor con esperanzas
pero encontré la manera de no retardar.
Ahora soy libre como el viento
y no amarro aparentes corazones
tampoco encierro mi alma en lamentos
y el amor tiene miles de razones.
Jesús Hernando Camacho Mosquera.
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