Dominado a tierra por el odio
los silencios multiplican con dolor
un terrible y brutal episodio
que al mundo crea el horror.
No son tan sólo los colores
ni el dinero que nos hace señor
tampoco los brillantes honores
sino aquello dentro llamado amor.
Cuán vacilante es la justicia
de quien da la espalda
y ante el dolor no parece de prisa
sino cómplice de la espada.
Qué dolores esperan los hijos
de quienes borrados a la fuerza
olvidaron tantos y tantos ojos
que les miraban con delicadeza.
Un día no sólo un grito
de un pueblo que camina
podrá comprender el hilo
o el bastón que le asesina.
"No puedo respirar" (G.F.)
Jesús Hernando Camacho Mosquera.
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