Las horas pasan y pasan junto al Sena
cuando el corazón herido y en soledad
pretende entre llantos ahogar una pena
de la que el tiempo no tiene piedad.
Las hondas de ésta dulce corriente
adora la París linda de colores
cuando mis labios pretenden amarte
teniendo en mi boca sinsabores.
Una melodía de guitarra encantada
se entona al amor en ésta tarde
aunque el alma aún no parece conquistada
el corazón insiste en amarte.
Una melodía entre los dedos de un artista
canta al amor de un recuerdo
mientras mis pasos con dolor ya no insistan
en atrapar con dulzura lo que ya no puedo.
(París, 4:40 p.m)
Jesús Hernando Camacho Mosquera.
A los recuerdos de una bella Ciudad Luz, con sus encantos.
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