Tocan a mi ventana
con insistencia matutina
ahora que el frío pide ruana
olvidando la vespertina.
El corazón comienza a padecer
cuando las aves llaman
en un lindo amanecer
a las almas que se aman.
Robo el calor de tu piel
ahora que es mañana
y saboreo la flor y miel
con un coro en tu ventana.
Son las aves del amanecer
que envían mensajes dulces
al que no puede padecer
sino sólo amar con creces.
Qué naturaleza maravillosa
de adornar el amor humano
que no pide otra cosa
que estrechar una mano.
Son los dignos acompañantes
de melodías enternecedoras
cuando el corazón palpitante
vuelve mi alma caja de Pandora.
La naturaleza, tiene un encantador deseo de embellecer el amor.
ResponderEliminar