Ella llegó como invitada de honor
se posó entre las ideas como bella dama
y lentamente decidió borrar el dolor
mostrando que no siempre se ama.
Propuso la aventura en otra historia
de hipótesis lejanas en dulzura
mostrando en pedazos una histeria
y volviendo a repetir su amargura.
La razón cambió el camino agitado
y propuso sabios sentimientos
que a ratos es mejor no salir lastimados
ni tampoco volar el alma en pedazos.
Cuán bello es el amor razonable
que invita a ponerse sobre la tierra
aunque no todo parezca amable
ella es verdadera dama de piedra.
Se posó la razón sobre el alma
aportando de nuevo tanta calma
y brillando en los ojos sin cesar
no siempre al corazón le basta con amar.
Jesús Hernando Camacho Mosquera (8:41 p.m.)
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