Trocando mis dedos logré entenderte
entre gestos y desplazamientos
tus faciales rastros son estandarte
de un alma que comprende pensamientos.
Tus señas fueron el encanto
de una vida marcada de deseos
y tus dedos fueron tu canto
cuando tu sonrisa fue un trofeo.
Quién iba a pensar que mis manos
aún fueran un lenguaje tan soñado
y mi cuerpo un tablero de recuerdos
que te dejan a mi cuerpo siempre atada.
Las vocales ahora pasan por mis dedos
y mis ojos un seguro compañero
que interpretan siempre todo
mientras vuela el paisaje mañanero.
Una seña abre entre mis manos
el día que brilla entre mis dedos
y una noche que cierra ya el ocaso
conquista entre mis brazos ya cerrados.
Dedicado a los que estudian lenguaje de señas, un valor para la inclusión social.
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